Trump y la amenaza de los aranceles

26/11/2024
Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos, amenazó en sus redes sociales con imponer un arancel del 25% a todos los productos provenientes de México y Canadá a partir del 20 de enero que asuma la presidencia de Estados Unidos. La medida es un mecanismo para presionar a ambos países en temas de comercio, migración y control del fentanilo, una jugada que cimbra la relación entre los miembros del bloque económico de América del Norte.
Para México, la amenaza no es nueva, pero sí extremadamente peligrosa. La economía mexicana depende en gran medida de sus exportaciones hacia Estados Unidos, y un arancel de este calibre podría tener efectos devastadores en sectores clave como la industria automotriz, manufacturera y agroalimentaria. El impacto ya se refleja en el mercado: tras el anuncio, el peso mexicano sufrió una caída frente al dólar, reflejando la incertidumbre y el nerviosismo que genera la retórica proteccionista de Trump.
Ante este panorama, el gobierno mexicano debe movilizar todos los recursos diplomáticos disponibles para neutralizar esta estrategia. El primero y más evidente es la activación de los mecanismos establecidos en el T-MEC, el acuerdo comercial que une a México, Canadá y Estados Unidos. Este tratado incluye cláusulas específicas para resolver disputas comerciales y salvaguardar la estabilidad económica de los tres países. México y Canadá pueden encontrar en su alianza un frente común contra las medidas unilaterales que violen el espíritu del acuerdo.
El gobierno mexicano debe recurrir a una diplomacia económica proactiva, y fortalecer los lazos con el sector privado estadounidense, particularmente con aquellos estados y empresas que dependen de la cooperación comercial con México. Sectores clave en Estados Unidos, como la agricultura y la manufactura, se verían gravemente afectados por un alza de precios derivada de los aranceles. Convencer a estos actores de presionar al Congreso y a la Casa Blanca será la clave para evitar que Donald Trump cumpla si promesa.
El diálogo con la administración entrante también es muy importante, y aunque Trump parece intransigente, México debe buscar vías de negociación directa que puedan desactivar estas tensiones antes de que escalen. La diplomacia no debe limitarse a los canales tradicionales: aprovechar foros internacionales y aliados estratégicos será indispensable para equilibrar la balanza. Editorial/El Post

