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EXPEDIENTE VENEZUELA: La suerte de Jack Landsmanas y el Corporativo Kosmos

DARDOS (21/01/2026)

La reciente destitución de Alex Saab como ministro de Industria en Venezuela no es un hecho aislado ni un simple ajuste interno del régimen de Nicolás Maduro. Es, más bien, una señal de que los hilos de la corrupción tejida durante años alrededor del programa de Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) vuelven a tensarse, y con ellos, la suerte de empresarios latinoamericanos que creyeron haber quedado fuera del radar. Entre ellos, el Corporativo Kosmos y su principal rostro, Jack Landsmanas Stern.

Saab fue durante años una pieza clave del engranaje financiero del chavismo. Sancionado por Estados Unidos en 2019, se le señaló como el operador de una vasta red de importación de alimentos con sobreprecios, triangulaciones financieras y empresas offshore que permitió el enriquecimiento del círculo cercano a Maduro bajo la cobertura de un programa social. En ese esquema participaron empresas de varios países, pero el caso mexicano adquirió particular relevancia por el peso que tomó el Corporativo Kosmos en la provisión de alimentos.

Kosmos, grupo familiar de Landsmanas, ya era conocido en México por haber monopolizado durante años la distribución de alimentos en cárceles. Sin embargo, su expansión coincidió con el ascenso del obradorismo y con una red de relaciones políticas que lo colocaron como proveedor privilegiado y empresario cercano al poder.

La investigación que se abrió en México en los últimos meses de la gestión de Alejandro Gertz Manero, y que se cruza con indagatorias estadounidenses, coloca a Landsmanas bajo una categoría particularmente delicada relacionada con el financiamiento al terrorismo. La designación del llamado Cártel de los Soles como organización terrorista por parte de Washington amplió el espectro de responsabilidades y cualquier vínculo comercial, financiero o logístico con entidades asociadas al régimen de Maduro se volvió objeto de investigación.

Landsmanas ha negado reiteradamente tener vínculos personales o comerciales con Saab, pero el problema ya no es la amistad, sino la coincidencia dentro de una misma cadena de negocios que, según Estados Unidos, funcionó como un mecanismo criminal transnacional. La extradición de Saab en 2020, su posterior negociación con Washington y el intercambio que lo devolvió a Caracas a finales de 2023, parecieron cerrar el capítulo. Pero la destitución reciente demuestra que el expediente sigue abierto y ahora entra en su segunda fase, la de las conexiones regionales.

En México, el caso tiene un componente político explosivo. En las carpetas de investigación aparecen, directa o indirectamente, nombres de alto nivel del actual gobierno, desde secretarías estratégicas hasta figuras con pasado cercano al empresario. Aunque no todos figuran formalmente en denuncias, el solo señalamiento coloca al nuevo gobierno de Claudia Sheinbaum en una posición incómoda frente a Washington.

La suerte del Corporativo Kosmos en Venezuela parece sellada. El negocio se frenó, la protección política se diluye y el contexto internacional es cada vez más hostil. Para Jack Landsmanas, el problema ya no es defender su versión, sino enfrentar un escenario donde los viejos acuerdos con el poder dejan de valer y donde el expediente CLAP, lejos de enterrarse, amenaza con arrastrar a quienes creyeron que la impunidad era permanente.