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Los riesgos de un ministro a modo


Editorial (15/08/2025)

Las declaraciones del próximo presidente de la Corte, Hugo Aguilar, sobre la relación que tendrá con los otros poderes de la Unión, no son buenas noticias. Y es que su insistencia en no caer en una “autonomía malentendida”, es prácticamente una declaratoria de complacencia con sus aliados políticos.

En un contexto en donde la independencia judicial ha sido sistemáticamente cuestionada, luego de la polémica elección de ministros, magistrados y jueces, Aguilar ofrece un discurso que no garantiza contrapesos reales.

Su deslinde de vínculos partidistas tampoco despeja dudas. Haber ocupado un cargo en el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas durante gobiernos afines a Morena no lo convierte automáticamente en un operador político, pero tampoco lo blinda contra la percepción de cercanía con el oficialismo.

El riesgo de un ministro a modo es latente, y la autonomía judicial de la nueva Corte tendrá que construirse en los hechos, para demostrar que no son un apéndice del poder de Morena, y que los polémicos acordeones que los llevaron hasta donde están no serán un impedimento para la independencia judicial.

Hugo Aguilar tendrá que probar que no es un actor más en el coro oficial del morenismo.