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El Cisen, un fantasma en la administración de López Obrador

25 julio 2023

Un fantasma recorre la administración pública federal. Es el fantasma del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, el órgano civil de inteligencia del gobierno mexicano.

Y es que en lugar de desaparecer al emblemático centro de espionaje, como se había anunciado, simplemente se sustituyó con otro nombre, el Centro Nacional de Inteligencia, cuya base jurídica es un decreto en la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, y un transitorio en el Reglamento Interior de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, que prende con alfileres las atribuciones del nuevo centro de espionaje del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Con el desaseo jurídico que registra el caso, el Cisen sigue vivo, conectado por el gobierno a un respirador artificial que le mantiene el aliento desde la Ley de Seguridad Nacional.

El artículo 18 de la vigente Ley de Seguridad, establece que “el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, es un órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Gobernación, con autonomía, técnica, operativa y de gasto, adscrito directamente al Titular de dicha Secretaría”.

De acuerdo al artículo 19, “son atribuciones del Centro operar tareas de inteligencia como parte del sistema de seguridad nacional que contribuyan a preservar la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano, a dar sustento a la gobernabilidad y a fortalecer el Estado de Derecho”.

El artículo 19 establece que es facultad del Cisen “elaborar los lineamientos generales del plan estratégico y la Agenda Nacional de Riesgos”, uno de los documentos más importantes del Sistema de Seguridad Nacional en México.

De acuerdo con el artículo 12, el director general del Cisen es uno de los 11 integrantes del Consejo de Seguridad Nacional, además del secretario técnico, nombrado por el presidente de la República.

Eso dice la Ley de Seguridad Nacional, entre otras atribuciones que detallan las labores del Cisen en la administración de Andrés Manuel López Obrador.

Pero así como sigue existiendo en la Ley de Seguridad Nacional el Cisen, también existe en la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, y en el Reglamento Interior de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, su sustituto, el CNI, el órgano de espionaje que ocupa sus oficinas, opera su burocracia y gasta su presupuesto.

De acuerdo con el artículo 30 bis de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, el Centro Nacional de Inteligencia “fungirá como un sistema de investigación e información, que contribuya a preservar la integridad, estabilidad y permanencia del Estado mexicano, así como contribuir, en lo que corresponda al Ejecutivo de la Unión, a dar sustento a la unidad nacional, a preservar la cohesión social y a fortalecer las instituciones de gobierno”.

En el artículo 64 del Reglamento Interior de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, “el Centro Nacional de Inteligencia es un Órgano Administrativo Desconcentrado de la Secretaría, y tiene las atribuciones que le confiere la Ley de Seguridad Nacional”.

Pero resulta que la Ley de Seguridad Nacional no lo menciona.

Entonces, para “resolver” el caos jurídico, se dispuso de un transitorio en el Reglamento, que determina que “las menciones que en otras disposiciones se hagan al Centro de Investigación y Seguridad Nacional, se entenderán hechas al Centro Nacional de Inteligencia”.

El problema es que una de esas “disposiciones” establece que el Cisen está adscrito a Gobernación, y el CNI, de acuerdo al decreto que lo sustenta, depende de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

Así, mientras el Centro Nacional de Inteligencia depende legalmente de dos secretarías de Estado, el Cisen recorre como un fantasma la administración pública federal, atado a una ley vigente en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.