elpost

Información

Cabeza de Vaca: un proyecto político envuelto en la sombra de la corrupción

Foto: @fgcabezadevaca

JORGE TORRES/PERISCOPIO

Hace unos días el exgobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, compartió en sus cuentas de redes sociales un video en el que anuncia que buscará ser el candidato a la presidencia de la República en 2024.

Desde la clandestinidad, luego de una embestida judicial que lanzó el gobierno de la 4T para llevarlo a prisión, el político dice que quiere ser presidente “con el apoyo y de la mano de los mexicanos”. “Quiero ser muy claro a la vez con todos ustedes, lo digo con mucho respeto y mucha humildad (…) junto con mi familia hemos decidido que (…) no quiero ser candidato a la presidencia (…) yo quiero ser presidente”, dice enfático Cabeza de Vaca en el video promocional.

El anuncio se da en el contexto en el que los partidos de oposición han lanzado una iniciativa para que los interesados en participar en la contienda interna por la candidatura a la presidencia lo manifiesten y la Alianza tenga opciones para elegir a un candidato que compita con Morena en 2024.

Para Cabeza de Vaca no es nueva la ambición por la presidencia, y por lo menos desde su paso por el Senado y su alianza con el lobby energético texano, a quien apoyó para que México les permitiera su ingreso en inversiones estratégicas a través de la Reforma Energética, el político ya trazaba un plan que lo llevaría primero a gobernar Tamaulipas y luego a buscar la presidencia de la República.

Pero al exgobernador se le atravesó la llamada Cuarta Transformación y el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien primero dio luz verde para que lo desaforaran y después le arrebató la gubernatura, obligándolo a huir fuera de México.

Pero a un año de la elección presidencial, Cabeza de Vaca insiste en sus ambiciones políticas y desde las redes sociales anuncia que buscará enfrentar a Morena en las próximas elecciones y que les ganará en las urnas en 2024.

El problema para Francisco Javier García Cabeza de Vaca, es que su historia está envuelta en una trama oscura en la que se mezcla el crimen organizado, la corrupción y los nexos inconfesables con los capos de la industria energética de los Estados Unidos.

A continuación, un recuento de esa trama y los pormenores de una carrera política que ha despertado sospechas de vínculos con el crimen y que acumula denuncias en la Fiscalía General de la República e investigaciones en los organismos de inteligencia del gobierno de los Estados Unidos.

Cabeza de Vaca y la sombra del narcotráfico

¿Tiene el gobernador de Tamaulipas nexos con el narcotráfico? La pregunta es pertinente luego del cúmulo de voces y hechos que alertan sobre su presunta vinculación con el crimen organizado.

Los señalamientos no son nuevos. Se remontan por lo menos a finales de 2015 cuando se revelaron las declaraciones ministeriales de un testigo protegido en Estados Unidos que lo vinculó con el cártel del Golfo.

La propia Fiscalía General de la República cuenta con expedientes que lo relacionan con el narcotráfico y el fiscal Alejandro Gertz Manero ha recibido información de la Unidad de Inteligencia Financiera que lo relacionan con el lavado de dinero.

Las versiones sobre los presuntos nexos de García Cabeza de Vaca con el crimen organizado no cesaron incluso durante su mandato en el gobierno de Tamaulipas. En el contexto de la contienda electoral, que le arrebató el morenista Américo Villarreal, circuló un video en redes sociales donde un funcionario del gobierno de Tamaulipas sostenía que Cabeza de Vaca recibió dinero de narcotraficantes.

Las imágenes del video mostraban un hostil interrogatorio a Raúl Eduardo Monge Castillo, exjefe de la Oficina Fiscal de la Secretaría de Finanzas del estado. La grabación se realizó a mediados de 2018, cuando Monge Castillo era funcionario municipal en Tampico y habría sido secuestrado por integrantes del cártel del Golfo.

Algunos extractos del interrogatorio:

—¿Qué sabes de los nexos del gobernador con el narco?

RM: Se dé buena fuente que pidió apoyo para su campaña y para sus hermanos “Los Metros”, por parte del comandante Miguelito y el comandante Toro.

—¿Cuánto dinero recibieron?

RM: Para su campaña fueron dos millones de dólares y para la de su hermano un millón de dólares.

—¿De quién más reciben ayuda?

RM: Cuando fue alcalde en Reynosa en 2005 fue El Hummer quien lo apoyó, fue el que costeó la campaña y desde entonces tiene nexos con el narco.

Raúl Monge Castillo aseguró posteriormente que fue obligado a declarar en contra de Cabeza de Vaca y sostuvo que el móvil del video fue político en el contexto electoral de 2018.

En Tamaulipas los gobernadores forman su propio cártel”

El veterano general del Ejército responde la pregunta que se le hace sobre el poder del crimen organizado en el estado de Tamaulipas. Directo, no recurre a las historias que usan los políticos para intentar explicar el caos y las masacres que se han vuelto cotidianas en el país y particularmente en territorio tamaulipeco. No habla de enfrentamientos entre capos ni explica cómo se pelean las “plazas” los lugartenientes de los narcotraficantes. El viejo militar simplemente concluye: “El problema de la violencia y el crimen en Tamaulipas es porque los gobernadores forman su propio cártel”.

La confidencia es anecdótica pero resulta imposible no recordar la historia reciente de la simbiosis entre política y crimen en Tamaulipas, incluida la suerte de los exgobernadores Tomás Yarrington y Eugenio Hernández –detenidos por actividades relacionadas con el crimen organizado–, y las constantes acusaciones contra Francisco Javier García Cabeza de Vaca.

Yarrington y Hernández, que enfrentan cargos en Estados Unidos por lavado de dinero, habrían creado una red criminal desde el gobierno para sobornar narcotraficantes y desviar sumas millonarias.

En 2010 las redes de poder en Tamaulipas se cimbraron tras el asesinato de Rodolfo Torre Cantú, candidato priísta al gobierno del estado, cuya elección concluyó con el triunfo de su hermano, Egidio Torre Cantú. Dos años después del crimen se culpó al cártel del Golfo y surgieron líneas de investigación que apuntaron a Tomás Yarrington como el autor intelectual.

La llegada de Francisco Javier García Cabeza de Vaca al gobierno de Tamaulipas en 2016, confirmó la debacle del priísmo en la entidad, pero dio lugar a una nueva versión de alianzas criminales entre el gobernador panista y la vieja estructura del PRI aliada con el narcotráfico.

Esta versión se consolidó luego de las declaraciones de un testigo protegido en Estados Unidos, que dio detalles de un supuesto financiamiento de narcotraficantes tamaulipecos a García Cabeza de Vaca por instrucciones de Tomás Yarrington.

En enero de 2012, autoridades de la Procuraduría General de la República acudieron a una corte federal de Texas y registraron en un acta ministerial las declaraciones de “Angeles”, un testigo colaborador que sostuvo que García Cabeza de Vaca fue un proyecto político de Yarrington cuando el hoy gobernador buscó la presidencia municipal de Reynosa.

“Como ya lo he manifestado en declaraciones anteriores, yo era el enlace entre el gobernador Tomás Yarrington y el Cártel del Golfo”, expuso en su declaración el testigo a quien la prensa identificó como un colaborador de la DEA de nombre Antonio Peña Argüelles.

Cuenta “Angeles” que en septiembre de 2004 Yarrington lo citó en Ciudad Victoria, Tamaulipas, para “una reunión en la que me informó que necesitaba conseguir recursos económicos del Cártel del Golfo para apoyar al candidato de oposición Francisco García Cabeza de Vaca, quien era candidato a presidente en el municipio de Reynosa”.

Continúa el testigo:

“Él (Yarrington) tenía amistad con el candidato y especial interés en que en ese municipio fuera ganado por Francisco García Cabeza de Vaca y me contó que había roto relaciones con el candidato del PRI Humberto Valdez Richaud y que era conveniente heredarle al próximo gobernador un alcalde de oposición como Cabeza de Vaca (…) En mi presencia se comunicó vía teléfono celular con el candidato (…) y le hizo saber que yo me encargaría de apoyarlo con unos recursos económicos (…)”.

El testigo protegido asegura que se trasladó a Ciudad Reynosa y contactó a Héctor Sauceda Gamboa, hermano de Gregorio Sauceda Gamboa, “jefe de la plaza en Reynosa para el Cártel del Golfo”, a quien le solicitó los recursos para la campaña del candidato panista en 2004.

“Angeles” testificó que el dinero se lo entregó Héctor Sauceda en el estacionamiento de un hotel en Reynosa en una bolsa de cartón. “Me dijo que tenía la cantidad de 500.000.00 dólares (…). Héctor Sauceda Gamboa alias ‘el Caris’ me dijo que ese era el apoyo para el candidato Cabeza de Vaca de parte del Cártel del Golfo”.

Posteriormente se habría comunicado con Francisco García Cabeza de Vaca y le habría dicho que tenía que verlo para entregarle un encargo de Tomás Yarrington. “Una hora después de haberle hecho la llamada me llamó a mi teléfono celular y salí de mi habitación para verlo en el área del restaurante (…) el candidato Cabeza de Vaca venía acompañado al (sic) que me presentó como su hermano José Manuel García Cabeza de Vaca”.

Sigue el testigo:

“Momentos después le hice entrega de los 500.000.00 (Quinientos mil) dólares (…) y le hice saber que por instrucciones del licenciado Tomás Yarrington Ruvalcaba había solicitado el apoyo económico al Cártel del Golfo y que el Cártel del Golfo a través de Héctor Sauceda Gamboa ‘el Caris’ me había hecho llegar ese dinero para su campaña a lo cual el candidato Francisco García Cabeza de Vaca me dijo que estaría a las órdenes para lo que se ofreciera”.

“Angeles” señaló en su declaración que después de las elecciones en noviembre de 2004, en las que resultó ganador García Cabeza de Vaca en el municipio de Reynosa, continuó frecuentándose con el ahora gobernador. “Una vez ya siendo alcalde en funciones en enero de 2005 (…) me citó en el restaurante La Mansión del Prado y me dijo que cualquier cosa que necesitara el Cártel del Golfo se la hiciera saber por mi conducto de tal manera que Gregorio Sauceda Gamboa me hizo llegar una lista de personal que trabajaba en la Dirección de Seguridad Pública Municipal para que fueran puestos en sectores estratégicos”.

“De esta manera quiero manifestar que el alcalde Francisco García Cabeza de Vaca siempre estuvo a las órdenes del Cártel del Golfo y del licenciado Tomás Yarrington Ruvalcaba durante toda su administración”, concluye su declaración en la Corte federal de Texas el testigo del gobierno norteamericano.

El antiguo colaborador de la DEA, es un testigo clave en los juicios contra Tomás Yarrington y Eugenio Hernández en Estados Unidos. El sistema de justicia norteamericano le ha dado crédito a sus dichos y ha construido expedientes judiciales a partir de sus testimonios.

En México, las declaraciones de “Angeles” se dieron a conocer en el contexto de las elecciones de Tamaulipas en 2016 y no tuvieron mayor repercusión. En ese momento el candidato panista a la gubernatura dijo que jamás había tenido relación con grupos delictivos.

La gestión de García Cabeza de Vaca al frente del gobierno de Tamaulipas ha sido polémica y se ha caracterizado por un sello muy particular en el área de seguridad. Formó sus propios cuadros policiacos con métodos paramilitares para enfrentarse a grupos del crimen organizado, lo que ha derivado en masacres y ejecuciones extrajudiciales que han involucrado a civiles inocentes.

García Cabeza de Vaca armó un grupo de operaciones especiales denominado CAIET con instrucciones de neutralizar a lo que queda de los Zetas y del cártel del Golfo, dos grupos que se han visto mermados en su estructura criminal en los últimos años y a los que les sobreviven sólo algunas facciones armadas.

El entonces gobernador creó un grupo policial de fuerzas especiales llamado GOPES, con bases operativas en Reynosa y Ciudad Victoria. El grupo estaba conformado por 150 elementos entrenados por la Marina y capacitados en Estados Unidos, divididos en unidades de reacción inmediata, operaciones aéreas e inteligencia.

La operación de estas unidades le permitieron a García Cabeza de Vaca delinear una estrategia de seguridad que se concentraba en los grupos más violentos del estado, representados por las facciones del llamado cártel del Noreste, células de la diezmada fuerza paramilitar de los Zetas, dedicados al secuestro y la extorsión principalmente, un delito que según el exgobernador panista se redujo en su administración un 47 por ciento desde que inició su gestión.

No obstante la propaganda que utilizó el gobierno del estado para presumir algunos indicadores en el rubro de seguridad, la violencia continuó y los abusos de las policías estatales se incrementaron.

García Cabeza de Vaca siguió siendo objeto de acusaciones por sus presuntos nexos con el crimen organizado y surgieron nuevos elementos que envolvían en la sospecha las actividades del exgobernador, como el memorándum fechado el 6 de agosto de 2007 del Consulado General de los Estados Unidos en Matamoros, donde se menciona una declaración de Zhenli Ye Gon a la DEA sobre el entonces alcalde de Reynosa.

“Es de mucha preocupación la forma en que se han venido financiando diversas campañas políticas de alcaldes y gobernadores de todo el país con dinero de la droga y lo que podría resultar de esto, porque estamos seguros que el Estado mexicano lucha contra el narcotráfico. Están muy preocupados por la declaración del señor Ye Gon Zhenli obtenida por la DEA al afirmar que el señor García Cabeza de Vaca Francisco Javier fue una de las personas que financió la campaña del presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa con dinero del cártel del Golfo”, se lee en el documento “confidencial” del consulado norteamericano que se filtró hace algunos meses.

A lo largo de su gobierno, García Cabeza de Vaca también ha enfrentado los métodos de propaganda del llamado cártel del Golfo, que le ha reclamado mediante mensajes escritos en mantas no haber cumplido supuestos convenios de colaboración y le ha recordado la supuesta entrega de 15 millones de pesos para financiamiento electoral.

El mandatario también carga sobre sus hombros señalamientos de enriquecimiento que dan cuenta de un acelerado incremento en su patrimonio inmobiliario, aunado a la acusación en su contra que hizo Emilio Lozoya, involucrándolo en la trama de sobornos millonarios a senadores panistas.

La suerte de la política en Tamaulipas ha estado marcada en la historia reciente por su relación con el crimen organizado, una simbiosis que tiene en la cárcel a dos exgobernadores acusados de lavado de dinero.

García Cabeza de Vaca ha intentado minimizar las acusaciones y ha negado insistentemente tener vínculos con delincuentes, una reacción similar a la que en su momento asumieron Tomás Yarrington y Eugenio Hernández.

Las investigaciones de la UIF sobre las compras inmobiliarias en EU del clan García Cabeza de Vaca

La Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda incluyó en la investigación que realizó sobre el exgobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, las millonarias compras inmobiliarias de su familia en Estados Unidos.

Cabeza de Vaca tiene un grueso expediente en la Fiscalía General de la República por enriquecimiento inexplicable y presuntos vínculos con el narcotráfico, además de los señalamientos de haber participado en una trama de sobornos millonarios cuando era senador de la República.

A este expediente se suma la investigación de la UIF sobre la compra de cinco inmuebles que realizó el gobernador y su familia en Texas por un monto total aproximado de poco más de 1 millón 700 mil dólares entre 2008 y 2013.

De acuerdo con una investigación realizada en registros públicos de la propiedad en Estados Unidos, basada en la información del expediente de la UIF, los inmuebles referidos en las indagatorias están localizados en las ciudades de Mission y McAllen, del condado de Hidalgo, Texas.

El exgobernador de Tamaulipas fue quien inauguró la compra de propiedades en Texas en 2008, al adquirir una lujosa propiedad en McAllen con un valor cercano a los 500 mil dólares.

La residencia tiene 5 recámaras, 7 baños y alberca y fue tasada en 486 mil 101 dólares. De acuerdo con la escritura número 1851733 publicada en el registro público del Condado de Hidalgo, Texas, fechada el 18 de enero de 2008, la propiedad está ubicada en el 2200 de la calle 47 en McAllen, y fue vendida por Eloy José Cotera Garduño a Francisco Javier García Cabeza de Vaca y a su esposa Mariana Gómez Leal.

Según el registro de propiedad, la casa fue vendida en 2018 a Román Castillo Santoyo, un conocido residente de Tamaulipas y cercano a García Cabeza de Vaca. De acuerdo con la escritura de garantía general 2920634, fechada el 31 de mayo de 2018 y publicada en los registros del Condado de Hidalgo, Texas, señala a Mariana G. de García y Francisco García como vendedores del inmueble.

En 2008, año en que compró la propiedad, el hoy exgobernador de Tamaulipas era diputado en el Congreso local de esa entidad y encabezaba la presidencia de la fracción parlamentaria del Partido Acción Nacional (PAN), un cargo que desempeñó de diciembre de 2007 a septiembre de 2010. Antes, de diciembre de 2004 a agosto de 2007, había sido presidente municipal de Reynosa.

Dos semanas después de la compra de la residencia de McAllen de casi 500 mil dólares, Ismael García Cabeza de Vaca, hermano del exgobernador, adquirió una casa en Mission, Texas, valuada en poco más de 300 mil dólares.

De acuerdo con el registro de bienes inmuebles del Condado de Hidalgo, Texas, el 4 de febrero de 2008, el actual senador de la República, Ismael García Cabeza de Vaca, compró a Antun T. Domit una propiedad en el 1704 de Trinity Grove en Cimarron, en Mission, valuada en 308 mil 750 dólares. Según la información del registro la casa fue adquirida mediante efectivo y un pagaré.

La residencia de cinco recámaras, cinco baños y alberca, fue vendida nueve años después por Ismael García y su esposa Evelyn A. Rodríguez de García a Jorge Pérez, según la escritura de garantía general número 2834311 fechada el 24 de julio de 2017.

El hoy senador panista Ismael García Cabeza de Vaca fue gerente comercial de 2007 a 2014 de Desarrolladora Cava S.A. de C.V., una empresa creada por el clan familiar del exgobernador de Tamaulipas.

La empresa, de acuerdo al registro público de la propiedad de comercio de Reynosa, fue constituida en agosto de 2003 y tuvo como administrador único a María de Lourdes Cabeza de Vaca. Ismael fungió como comisario y su hermano José Manuel como gerente.

Ismael García Cabeza de Vaca adquirió la propiedad apenas un mes después de que su hermano Francisco Javier terminara su gestión como presidente municipal de Reynosa.

En la trama de las transacciones inmobiliarias del clan García Cabeza de Vaca, aparece Ismael y José Manuel como los compradores de una casa en 2010 en Mission, Texas, valuada en poco menos de 300 mil dólares.

De acuerdo con la escritura número 2071197 fechada el 29 de enero de 2010, publicada en el registro público del Condado de Texas, José Manuel e Ismael García Cabeza de Vaca compraron una propiedad en la subdivisión de San Jose a la Diócesis Católica Romana de Brownsville. El historial de escrituras de la propiedad identifica al Reverendo E. B. Ledvina como vendedor y a José Manuel e Ismael García como los compradores. Según los datos del registro de Texas la casa estaba tasada en 288 mil 770 dólares.

Esta propiedad continuaba hasta enero de 2020 en manos de los hermanos del exgobernador de Tamaulipas, cuyo comprobante de impuestos, correspondiente a 2019, señala que el pago se realizó el 27 de enero de 2020 por la cantidad de 5 mil 790 dólares a nombre del Ismael y José Manuel García Cabeza de Vaca.

Otra de las propiedades incluidas en la trama de compras inmobiliarias de la familia del exgobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, es la que adquirió en 2011 su madre, María de Lourdes Cabeza de Vaca, en Mission, Texas, valuada en casi 300 mil dólares.

De acuerdo a la escritura número 2253028, fechada el 28 de octubre de 2011, la propiedad ubicada en el 1907 de Dr. Sebastian en Mission, del condado de Hidalgo, Texas, fue adquirida por María de Lourdes Cabeza de Vaca a Frankel Martin y Collen C. mediante efectivo y un pagaré.

La propiedad estaba valuada en 282 mil 090 dólares y según la descripción de un registro de ventas en Texas, la casa tiene un estilo español-mediterráneo y cuenta con cinco recámaras y tres baños, tiene una casa de invitados, cuarto de servicio, sistemas de intercomunicación y seguridad, rociadores de césped subterráneos y un sistema de audio en toda la propiedad.

Hasta enero de 2020 María de Lourdes Cabeza de Vaca continuaba siendo la dueña. El comprobante de impuestos de la propiedad correspondiente al último pago de 2019 realizado el 27 de enero de 2020 estaba a nombre de la madre del gobernador, quien pagó 7 mil 365 dólares por concepto de impuestos de la casa de Mission.

Otra de las casas a las que se les sigue el rastro, es la que adquirió José Manuel García Cabeza de Vaca en 2013 junto con su esposa Lorena González Bernal en McAllen, una propiedad valuada en poco más de 380 mil dólares.

De acuerdo a la escritura número 2473577 fechada el 23 de diciembre de 2013 y publicada en la página del Condado de Hidalgo, Texas, la propiedad, ubicada en el lote 39 en Cardona y Bensten Lakes en la ciudad de McAllen, fue adquirida por José Manuel García y Lorena González Bernal a José Humberto Ortega y Cordelia Garza.

En 2021 la casa tenía un valor tasado en 380 mil 114 dólares y de acuerdo con el registro público del Condado de Hidalgo, Texas, los propietarios seguían siendo José Manuel García y su esposa Lorena González.

La trama de la compra de inmuebles en Estados Unidos de la familia del exgobernador de Tamaulipas se ha sumado a las investigaciones que llevaron a cabo la Fiscalía General de la República y la Unidad de Inteligencia Financiera en México en contra del mandatario por sus presuntos vínculos con el narcotráfico y su probable enriquecimiento inexplicable.

Las investigaciones de la UIF incluyen el registro de depósitos millonarios en cuentas bancarias a nombre del exgobernador y los miembros de su familia, y detallan un complejo esquema de triangulación de recursos a través de presuntas empresas fantasma en donde uno de los operadores financieros sería su hermano, José Manuel García Cabeza de Vaca.

El argumento de la Unidad de Inteligencia Financiera para iniciar la investigación en contra del exgobernador, es que no coinciden los ingresos que ha obtenido como congresista y funcionario público en los últimos veinte años con el patrimonio que le calculan en más de 100 millones de pesos.

Tan sólo en su declaración patrimonial, García Cabeza de Vaca registra la compra de seis terrenos en Reynosa, cuatro de ellos pagados al contado en 2012, un par de casas, una de ellas al contado en 2007 en Reynosa y un departamento de 14 millones 300 mil pesos en Cuajimalpa en la Ciudad de México en 2013, además de un par de autos de lujo que suman un monto de más de 1 millón 300 mil pesos.

Pero la Unidad de Inteligencia Financiera cree que la fortuna acumulada por su familia es resultado de las actividades presuntamente ilícitas del hoy exgobernador, por lo que han ampliado las investigaciones y han incluido al ahora llamado clan García Cabeza de Vaca en las indagaciones.

El establishment energético de Texas y el plan para llevar a Cabeza de Vaca a la Presidencia

El hoy exgobernador de Tamaulipas sabe que le será muy difícil cumplir las promesas que le hizo al lobby energético texano cuando asumió la gubernatura del estado. Sus excesos como mandatario y las desbordadas ambiciones de poder lo llevaron a cometer errores políticos de los que ahora no puede deslindarse y lo mantienen en la clandestinidad.

Francisco Javier García Cabeza de Vaca es el nombre fallido de un ambicioso proyecto político que inició en la presidencia municipal de Reynosa, sentó sus reales en el palacio de gobierno del estado y culminaría en Palacio Nacional en 2024. Ese era el plan que se habría fraguado con el establishment energético de Texas.

La primera etapa de los compromisos que habría asumido Cabeza de Vaca se cumplió a medias, y consistió en abrir desde la entidad el sector energético nacional a las poderosas empresas texanas de la industria. El impulso desde el Senado de la Reforma Energética en 2014 les abrió las puertas a los texanos, que siempre han visto al estado de Tamaulipas como el Dorado para la industria energética estadounidense por lo vasto de sus yacimientos de gas natural.

Que el ahora exgobernador de Tamaulipas era una importante pieza de ajedrez en el tablero estratégico del lobby energético texano no era un secreto. El propio Cabeza de Vaca lo presumía cada vez que podía. Sus relaciones con Nelson Balido, el cabildero de la industria, le abrió las puertas al entorno político de algunos congresistas como el republicano Ted Cruz y el demócrata Henry Cuéllar.

Las relaciones de poder que ha forjado el mandatario con los operadores del poderoso establishment energético de Texas, le permitieron cobijarse con funcionarios estadounidenses en eventos improvisados cada vez que se sintió amenazado por señalamientos que lo vinculan con el crimen organizado o la corrupción.

Pero los texanos no contaban con los excesos y la falta de pericia del exgobernador de Tamaulipas. Los primeros errores se presentaron cuando fue senador de la República, desde donde impulsó y apoyó la reforma energética de Enrique Peña Nieto que le abriría las puertas a la industria texana. La ambición perdió a Cabeza de Vaca y se enredó en la trama de sobornos que desde Pemex orquestó Emilio Lozoya.

Los errores se acumularon mientras el exgobernador tejía las redes de poder que lo llevaron a financiar la estructura nacional de su propio partido, el PAN, y en lo que se llamó Alianza Federalista, conformada por un grupo de gobernadores disidentes de la Conago y críticos de la administración de Andrés Manuel López Obrador.

El plan incluía heredar el gobierno a su hermano Ismael, quien concluiría un par de refinerías que ya estaban presupuestadas para construirse en el estado y hacer de Tamaulipas el centro neurálgico de la industria energética, de la mano de los proyectos de la industria texana.

Pero Cabeza de Vaca no supo administrar su propio proyecto político y se enriqueció hasta niveles obscenos, repartió dinero a manos llenas a medios y consultores en un afán de construir una imagen pública que lo deslindara de sus excesos como gobernador y las migas que fue dejando lo tienen ahora en la sombra del desprestigio.

El exgobernador de Tamaulipas cometió tres errores de los que no se puede deslindar: Incendió al estado en una crisis de criminalidad y violencia, se enriqueció hasta el absurdo y le declaró la guerra al presidente de la República.

La pregunta que queda en el aire es si el establishment energético de Texas lo seguirá protegiendo ahora que desde la clandestinidad anuncia que buscará la candidatura a la presidencia de la República por la alianza de partidos de oposición.