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Ojo al gato. El mundo virtual de Mariana Rodríguez puede volverse real

Ignacio Alvarado Álvarez

El 23 de julio de 2020, Alexandria Ocasio-Cortez ofreció una declaración en la Cámara de Representantes para fustigar los comentarios misóginos del republicano Ted Yoho, quien le habría llamado “puta perra” tras un debate previo. “No necesito que el representante Yoho se disculpe conmigo. Claramente no quiere hacerlo. No me quedaré despierta en la noche esperando una disculpa de un hombre que no tiene remordimiento de señalar a las mujeres y usar un lenguaje abusivo hacia ellas”, dijo. El video de 10 minutos con el discurso de Ocasio-Cortez fue subido a Twitter (hoy X) por la cadena C-SPAN. En 24 horas alcanzó 12 millones de reproducciones y se convirtió en el clip más visto en la historia dentro de su plataforma.

Poco más de dos años antes de ese pasaje, la congresista del partido Demócrata combinaba su activismo con un empleo como mesera. Desde entonces, sin embargo, el impacto que alcanzaba en sus redes sociales era impresionante. Para el momento del desencuentro con Yoho sumaba casi 8 millones de seguidores en Twitter, más que cualquier otra figura política dentro del Congreso. Ese número lo ha rebasado con creces en el presente, cuando la plataforma ha cambiado de dueño y mutado a X, con 13 millones. Ocasio-Cortez fue electa en 2018, y desde entonces no ha hecho sino acrecentar su poder mediático en redes. Conectó, como no se había visto, con la legión de Millenials y Generación Z interesados en provocar cambios en temas como el calentamiento global o la equidad de género, y ese nivel de influencia le confiere una fuerza también inusitada dentro de la política estadounidense.

Ocasio-Cortez se encuentra años luz en activismo y política respecto a Mariana Rodríguez, la esposa del gobernador Samuel García, que se ha registrado como precandidata de Movimiento Ciudadano a la alcaldía de Monterrey. Pero hay un par de componentes que tienen en común. El primero, la edad como punto de inicio dentro del tablero electoral, 28 años. El segundo, la presencia dominante en redes sociales, que muchos en principio desdeñaron por no constituir “el mundo real”. Mariana Rodríguez tiene 3,6 millones de seguidores en Istagram, más que cualquier otro político mexicano, incluido el presidente Andrés Manuel López Obrador. En esa red, la congresista demócrata solía colocar en sus historias videos en los que se maravillaba por la comida gratuita que hallaba en la sala de novatos dentro de la Cámara, lo mismo que sus encuentros formales con su líder Nancy Pelosi. Un combinado de agenda visual que le permite hasta hoy empatizar con ambas generaciones. Tal y como lo hace la regiomontana.

Istagram es la cuarta red social con mayor registro en México, y 79 por ciento de quienes la utilizan cuentan con otra red, como WhatsApp, Tik Tok, Facebook o X. Dos terceras partes de los usuarios es menor de 34 años, y es la plataforma que más se emplea para seguir o encontrar información sobre marcas, productos y celebridades, y por lo tanto la que ofrece mayor potencial para desarrollar mercadotecnia política. Desde que Samuel García gobierna Nuevo León, el crecimiento de seguidores en las cuentas de Mariana Rodríguez casi se duplicó. Contrario a lo que supone la mayoría, el balance del contenido de sus historias dista mucho de centrarse en frivolidades. En ellas da cabida a servidores públicos, a personas de grupos marginados, al propio Samuel García, y en un segundo nivel se dedica a promover las instalaciones del DIF, a sus mascotas, amistades y familia. Solo ahora que inicia su travesía electoral se ha colocado como personaje dominante.

Es cierto que su fandom no necesariamente se volcará a las urnas en caso que ella aparezca en la boleta. Pero si hace dos años hubo quien le atribuyó parte del triunfo de Samuel García, sería un error descalificar del todo al universo de sus redes, menos si se expande con velocidad. Al final se trata de personas de carne y hueso, y cada una de ellas comparte por fuerza algunos de sus intereses e ideas. No hace mucho que Vicente Fox la llamó “Dama de compañía”, una frase ofensiva y misógina que retrata no solo al expresidente sino a una clase política que hace tiempo resulta vomitiva para las nuevas generaciones. La reacción que le reprendió y le costó la cancelación de su cuenta de X, es solo una muestra tangible de cómo esa capacidad de influir transciende el mundo de las redes.

Mariana Rodríguez no está sola como figura mediática en la búsqueda de la candidatura. Patricio El Pato Zambrano buscará ser alcalde de Monterrey como candidato independiente, y Morena cuenta entre sus aspirantes al ex futbolista Francisco Javier El abuelo Cruz. Con trayectoria política se han sumado dos figuras locales, la diputada federal del PRI Karina Barrón, y el ex director de Comercio Municipal Ranulfo Martínez, un personaje estrechamente vinculado a Clara Luz Flores, la ex candidata a gobernadora de Nuevo León por Morena, esposa del viejo cacique priista Abel Guerra. En una entidad en donde la tercera parte de los cuatro millones de potenciales votantes es menor de 34 años, buena parte de la disputa ocurrirá en redes sociales. Entonces el mundo virtual de Mariana, puede volverse real.