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La megafarmacia del presidente

Editorial / El Post

El presidente de la República anunció la creación de una gigantesca farmacia para solucionar finalmente el problema del desabasto de medicamentos en México.

Pero el tema va más allá de un enorme centro de almacenamiento en Huehuetoca, Estado de México, donde estará la llamada megafarmacia.

El fondo de la decisión presidencial es concentrar los procesos de compra y distribución de medicamentos para crear una política nacional de abasto.

El objetivo es comprar los medicamentos que realmente se necesitan y gestionar una eficaz cadena de suministro en todo el país.

Ante la imposibilidad del IMSS y del ISSSTE para solucionar el problema, el presidente instruyó a Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex) la tarea de ordenar toda la cadena de adquisiciones y suministro de medicamentos e insumos médicos.

La crítica de los expertos en el sector señalan que instrumentar la logística será un impedimento para que Birmex, que opera la distribución mediante la contratación a terceros, cumpla con los objetivos impuestos, y argumentan que empresas especializadas en distribución de medicamentos han tardado años en diseñar su sistema de suministro.

Pero si Birmex opera con eficiencia y con el presupuesto necesario, esta facultad que tiene de subcontratar distribuidores privados, puede ser su fortaleza, ya que podrá distribuir medicamentos en tiempo récord.

El problema no es diseñar la logística, sino ejecutarla, y Birmex tiene una gran ventaja en la facultad que le otorga la ley para contratar a empresas privadas para llevar a cabo su plan de suministro en todo el país.

Las razones del desabasto

El desabasto de medicamentos obedece a razones diversas. Por un lado al boicot de farmacéuticas y distribuidores que vieron afectados sus intereses con el nuevo gobierno.

La colusión de seis empresas farmacéuticas para alterar los precios de licitaciones públicas del IMSS, llevó en 2018 a la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), a darle la categoría de “cártel” a esta asociación que habría defraudado al Estado mexicano por lo menos desde 2002 y al que le reclamó más de 600 millones de pesos.

Las empresas señaladas por Cofece de alterar los precios de los medicamentos para incrementar el costo de los contratos con el IMSS, eran Probiomed, Cryopharma. Eli Lilly, Baxter, Fresenius Kabi y Laboratorios Pisa.

Estas prácticas monopólicas fueron una de las razones que llevó a la administración de Andrés Manuel López Obrador a plantear nuevas reglas del juego en la contratación, una decisión que provocó que se alterara la cadena de suministro y llevara al gobierno a buscar medicamentos a través de la ONU.

Otra de las razones del desabasto es la política de compras basada en la oferta y no en la demanda.

Este método de adquisición, basado en la oferta de la industria, y no en la demanda sustentada en las recetas médicas de los institutos de salud, ha provocado una alteración en el proceso de suministro de medicamentos. Es decir, en muchos casos, hay medicamentos, pero no los que requiere el paciente.

Estos errores en el modelo de adquisición por parte de los institutos de salud, provocaron que las compras consolidadas se concentraran primero en la Secretaría de Salud y ahora en Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México.

Birmex y la nueva política nacional de abasto

Birmex tendrá el control de la política nacional de abasto, en coordinación con la Secretaría de Salud, y se hará cargo de las compras consolidadas y de gestionar la cadena de suministro de medicamentos e insumos médicos para el IMSS, el ISSSTE, y el IMSS Bienestar.

Esta nueva política de abasto que plantea el presidente, contempla que Birmex se hará cargo de comprar los medicamentos, recibirlos, resguardarlos, y distribuirlos a los almacenes estatales y las unidades médicas de los institutos de salud.

Birmex deberá diseñar y coordinar la red de estructura geográfica de suministro y hacerse cargo de los riesgos potenciales que amenacen interrumpir la cadena de distribución en todo el país.

El éxito de esta nueva estrategia de distribución, sin duda, dependerá en gran medida de la cooperación de los institutos de salud, que asuman la nueva logística como una prioridad de Estado.

Es por esta razón que la megafarmacia del presidente tiene fondo, y no representa solo una enorme bodega para almacenar medicamentos. Es el símbolo de lo que será la política nacional de abasto, y el último recurso para ordenar el sistema de salud en México.