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Populismo podría ser causante del aumento en la deuda mundial, advierte el IIF

Foto: Especial

La deuda mundial ha alcanzado un nuevo máximo histórico, ascendiendo a 307.4 billones de dólares en el tercer trimestre, según el informe del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF). Este grupo financiero proyecta que la deuda mundial podría llegar a los 310 billones de dólares a finales de año, marcando un aumento de más del 25 por ciento en los últimos cinco años. Además, el IIF advierte que la tendencia hacia el populismo político podría agravar aún más este escenario en el próximo año.

El informe destaca que las elecciones y las tensiones geopolíticas, especialmente en países como India, Sudáfrica, Pakistán y Estados Unidos, podrían contribuir al aumento del endeudamiento público y la falta de disciplina fiscal. El IIF señala que si las elecciones resultan en políticas populistas destinadas a controlar las tensiones sociales, esto podría resultar en un incremento adicional de la deuda pública y una menor restricción fiscal.

Dos tercios del aumento de la deuda en el último trimestre provienen de los mercados desarrollados, liderados por Estados Unidos, Japón, Francia y el Reino Unido. Sin embargo, los mercados emergentes, incluyendo China, India, Brasil y México, también experimentaron aumentos significativos.

Aunque la relación deuda/Producto Interno Bruto (PIB) mundial se mantuvo estable, alcanzó el 255 por ciento en los mercados emergentes, un aumento de 32 puntos porcentuales en comparación con el mismo período de hace cinco años, impulsado principalmente por Rusia, China, Arabia. Arabia Saudita y Malasia.

El IIF resalta que la deuda pública experimentó el mayor incremento en el tercer trimestre, ya que los déficits presupuestarios permanecen significativamente por encima de los niveles prepandémicos en muchos países. Sin embargo, advierte sobre el crecimiento de la carga de deuda para hogares y empresas en las principales economías, incluyendo China y Estados Unidos, con consecuencias que van desde las elecciones hasta la transición hacia una energía más limpia.

El informe concluye que, con el apetito de endeudamiento de las empresas en niveles mínimos y condiciones de financiación más estrictas, así como una mayor fragmentación geoeconómica, las perspectivas de financiación climática podrían estar en riesgo en los próximos trimestres, lo que se evidencia en una marcada desaceleración en la emisión de deuda sostenible (ESG).