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Resiliencia, el nuevo concepto de la economía de seguridad

El mundo se adentra en una nueva época económica, marcada por un cambio de paradigma en el que los criterios de seguridad nacional, autonomía estratégica y resiliencia ante riesgos de distinta índole ganan terreno frente al tradicional objetivo de la eficiencia. Es lo que se conoce como la “economía de seguridad”, que busca proteger a las empresas y a las naciones de las amenazas y riesgos del mundo actual.

En esta nueva era, la eficiencia no es suficiente para garantizar el éxito económico. Las empresas y los países deben ser capaces de hacer frente a los riesgos y amenazas que se presentan en el entorno global, desde los ciberataques hasta los desastres naturales y las pandemias.

La economía de seguridad se centra en la protección de los sistemas económicos y la garantía de su resiliencia frente a los riesgos y amenazas. Esto implica la adopción de políticas y medidas de seguridad, tanto físicas como digitales, para asegurar la integridad de los sistemas económicos.

En este sentido, la economía de seguridad implica una mayor cooperación entre los sectores público y privado, así como una mayor inversión en infraestructuras y tecnologías que puedan garantizar la seguridad y la resiliencia de las economías. También implica la creación de normas y estándares internacionales para la protección de los sistemas económicos.

La economía de seguridad también tiene implicaciones geopolíticas. Los países están comenzando a valorar más la autonomía estratégica y la seguridad nacional en sus decisiones económicas. Esto se traduce en una mayor preocupación por el control de las cadenas de suministro y por la protección de los sectores estratégicos de la economía.

La pandemia de covid-19 ha puesto de manifiesto la importancia de la economía de seguridad. La crisis sanitaria ha tenido un gran impacto en la economía global, creando la necesidad de contar con sistemas más resistentes y adaptativos. Esto ha llevado a una mayor inversión en tecnologías y políticas de seguridad, tanto en el sector público como en el privado.

La economía de seguridad es un cambio de paradigma que plantea desafíos importantes para los actores económicos. Es necesario adaptarse a este nuevo contexto y adoptar medidas que permitan garantizar la seguridad y la resiliencia de los sistemas económicos. En definitiva, la economía de seguridad busca proteger la economía global de las amenazas y riesgos del mundo actual y garantizar su sostenibilidad y crecimiento a largo plazo.