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El regreso al patrón oro, la nueva apuesta de los bancos centrales

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En la búsqueda de una menor dependencia de los Estados Unidos y de la volatilidad de otras monedas, los bancos centrales de muchos países están optando por la adición de oro a sus reservas. Según el Consejo Mundial del Oro, que representa a la industria del metal precioso, el año pasado los bancos centrales agregaron a sus reservas la mayor cantidad de oro desde 1950.

Esta estrategia se ha convertido en una tendencia creciente en los últimos años, con países como Rusia, China y Turquía liderando el camino. A medida que los bancos centrales se han alejado del dólar, el oro ha sido visto como un activo seguro y estable para proteger las reservas.

Pero no solo los países emergentes están apostando por el oro. Incluso los bancos centrales de países europeos y de norteamérica han aumentado sus reservas en los últimos años. De hecho, el Banco Central Europeo, que en un momento vendió gran parte de sus reservas, ha comenzado a recomprar oro y ahora tiene más de 500 toneladas en sus bóvedas.

Precio a la alza

El aumento en la demanda de oro por parte de los bancos centrales ha llevado a un aumento en los precios del metal en los últimos años. El precio alcanzó un máximo histórico de casi 2,000 dólares por onza troy en agosto de 2020, aunque ha disminuido desde entonces.

Además de proteger las reservas, el oro también tiene otras ventajas. Puede ser utilizado como colateral para préstamos internacionales y como reserva de valor en tiempos de incertidumbre económica. Aunque el oro no genera ingresos, su valor suele aumentar en tiempos de inflación y debilidad del dólar.

En definitiva, la tendencia de los bancos centrales de adquirir oro como parte de sus reservas está en auge y no parece que vaya a disminuir en el corto plazo. A medida que la incertidumbre económica persiste en todo el mundo, el oro se ha convertido en un activo cada vez más atractivo como reserva de valor y protección contra la volatilidad de las monedas y las crisis financieras.