El IMSS de Zoé Robledo: hospitales sin camas, medicamentos, suero, jeringas, aire acondicionado…

Carlos H. Estrada (09/06/2025)
En un país donde el acceso a la salud pública es un derecho constitucional, la realidad que viven miles de mexicanos parece narrada desde la precariedad de un Estado colapsado. En Tehuacán, Puebla, las imágenes hablan más que cualquier comunicado oficial: pacientes del Instituto Mexicano del Seguro Social recibiendo atención médica en el suelo, recostados sobre colchonetas improvisadas, sin camas, sin suero, sin jeringas, sin aire acondicionado y sin la esperanza de que las condiciones mejoren.
Las fotografías comenzaron a circular en redes sociales desde el sábado por la tarde. Captadas dentro de la Clínica 15 del IMSS, revelan un panorama alarmante. Los enfermos postrados en el piso, otros atendidos sobre bancas metálicas, en condiciones que contradicen por completo cualquier noción de atención digna. La reportera Miroslava Mendoza documentó también la falta de insumos básicos como agujas, tela adhesiva, vendas, medicamentos y sistemas de refrigeración, en plena temporada de calor.
El IMSS no dio una respuesta inmediata, un silencio que contrastó con la indignación pública y el dolor de quienes han tenido que ver a sus familiares recibiendo atención médica en condiciones deplorables.

Las escenas de este fin de semana en la Clínica 15 del IMSS son el reflejo más brutal de una gestión que ha sido promovida como modelo de transformación. Zoé Robledo, director general del IMSS y uno de los rostros más visibles del sistema de salud federal, ha presumido durante años los avances del IMSS-Bienestar y el supuesto rescate del sistema de Salud. Sin embargo, en la práctica, los testimonios y evidencias apuntan hacia un abandono estructural.
Durante su gestión, el IMSS ha enfrentado críticas por la falta de planeación, corrupción, desabasto de medicamentos e insumos, retrasos en obras hospitalarias y promesas incumplidas de infraestructura. Robledo ha destacado en sus discursos la construcción de nuevos hospitales y la federalización del sistema de Salud, un discurso que contrasta con el duro y frío piso que les otorga el Seguro Social a los pacientes en Tehuacán por la falta de camas en sus hospitales.
Los testimonios que ha recogido la prensa local en Puebla son brutales, y apuntan a pacientes con neumonía, que duran hasta seis horas en el piso antes de poder ser canalizados. Otros testimonios registran que los familiares de los pacientes deben comprar suero y jeringas porque el hospital no los tiene.
Lo que ocurre en Tehuacán no es un hecho aislado, pues cada vez son más las denuncias sobre las carencias en los hospitales del IMSS y del IMSS-Bienestar en otras entidades del país. Desde el sexenio pasado, organizaciones civiles han denunciado la precarización del sistema de salud federal, alertando que la llamada “transformación del sector salud” ha sido más propaganda que política pública efectiva.
La Auditoría Superior de la Federación también ha observado irregularidades y subejercicios en varios de los programas relacionados con la compra de insumos y la construcción de infraestructura hospitalaria bajo la administración de Zoé Robledo.
Mientras tanto, en Tehuacán los pacientes siguen esperando una cama y una atención digna del IMSS.


