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Entre promesas y distribución a medias, el gobierno busca solventar el desabasto de medicamentos

Carlos H. Estrada (25/08/2025)

El desabasto de medicamentos se ha convertido en una urgente demanda que el gobierno no ha podido solventar. Pese a múltiples estrategias implementadas desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el problema persiste y hoy, en la administración de Claudia Sheinbaum, la apuesta se centra en un nuevo modelo de distribución para llegar a los rincones más alejados del país.

El pasado 19 de agosto, el gobierno federal puso en marcha el programa Las Rutas de la Salud que busca cambiar la lógica de la distribución de insumos médicos. Según las autoridades, el modelo permitirá que los medicamentos lleguen directamente a los centros de salud bajo la coordinación del IMSS-Bienestar, organismo que asumió la responsabilidad de federalizar los servicios en 23 entidades.

De acuerdo con datos oficiales, en la primera fase se distribuyeron 10 mil 497 kits de medicamentos en más de ocho mil centros de salud, con la promesa de cubrir el 80% de las necesidades de primer nivel de atención. Cada kit está diseñado para garantizar un mes de recetas.

El director del IMSS-Bienestar, Alejandro Svarch Pérez, aseguró que la novedad radica en la logística, pues a través del diseño de una red de mil seis rutas se buscará evitar los retrasos burocráticos para asegurar las entregas mensuales de insumos y medicamentos. “Antes era fraccionado; cada centro solicitaba sus necesidades. Ahora se manda un paquete completo con los medicamentos esenciales para garantizar atención oportuna”, dijo.

La presidenta Claudia Sheinbaum también subrayó que este cambio busca poner fin a las fallas administrativas y a la falta de digitalización que complicaban la llegada de fármacos. “El abasto será permanente, y seguiremos con la digitalización del sistema para mejorar su operación”, dijo en conferencia de prensa en Palacio Nacional.

Pero detrás del optimismo oficial se esconde un historial de incumplimientos. Desde 2019, cuando López Obrador anunció que el desabasto de medicamentos sería erradicado, se sucedieron compras consolidadas fallidas, licitaciones amañadas y la polémica participación de la empresa estatal Birmex como distribuidora.

Especialistas en políticas públicas han dicho que aunque el nuevo modelo puede servir en términos de planeación logística, el verdadero problema será sostener la distribución en el tiempo y garantizar que también hospitales de segundo y tercer nivel cuenten con los fármacos necesarios.

Los paquetes destinados al primer nivel permiten cubrir padecimientos comunes y atenciones generales, pero dejan fuera la atención de alta especialidad como quimioterapias, antivirales o fármacos de uso complejo. En ese terreno, la carencia de medicamentos persiste de manera significativa.

La organización Cero Desabasto, que ha documentado miles de reportes ciudadanos desde 2019, insiste en que el gobierno debe transparentar cuántas piezas de medicamentos de alta especialidad están llegando a hospitales y no solo hablar de insumos de uso general.

El subsecretario de Salud, Eduardo Clark, adelantó que en esta primera etapa se movilizaron 15 millones de piezas de 146 tipos de medicamentos, todas para el primer nivel de atención. La segunda fase incluirá hospitales, aunque no se ha precisado un calendario claro para la cobertura total.

La experiencia reciente genera escepticismo. Desde la administración de López Obrador se ha prometido acabar con el desabasto, pero las fallas estructurales del sistema de Salud —falta de planeación, procesos de compra poco eficientes o abiertamente corruptos y deficiente capacidad de distribución— han impedido el abasto pleno de medicamentos.

Por ahora, la primera fase de Las Rutas de la Salud se presenta como un paso hacia adelante, pero la pregunta sigue siendo si será este el inicio de una solución estructural o solo otro episodio en la larga historia de promesas incumplidas.