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Lo que viene para Colombia

Víctor Hugo Deaquiz Rodríguez (24/06/2026)

Colombia acaba de tener la jornada electoral más reñida de su historia desde que el presidente se elije por voto popular, es decir, desde 1914. Solo 250.830 votos de diferencia (aproximadamente porque aún no acaba el escrutinio) le dan la presidencia al candidato de la extrema derecha Abelardo de la Espriella, quien se une al séquito ‘’trumpiano’’ de presidentes de Latinoamérica que le hacen fila para garantizar sus afectos. Esta elección ha sido una enseñanza para la sociedad colombiana, no solo por lo estrecho del resultado, que en términos porcentuales es del 0.98%, sino también, porque la campaña electoral fue sucia, desleal, mentirosa, amenazante y qué, además, revela un poco de lo que será el gobierno del abogado De la Espriella.

Pero veamos qué puede perder Colombia con la elección del abogado: en varias entrevistas y comunicados de campaña dijo querer acabar con la JEP y todo su aparato de justicia transicional, esto no le quedará fácil, ya que las instituciones creadas por el acuerdo de paz fueron blindadas a nivel constitucional, sin embargo, tal como lo hizo Duque, el desfinanciamiento de las instituciones creadas por el acuerdo pueden significar también la forma de destruirlas. La creación de megacárceles -queriendo emular a su homologo salvadoreño- deja entrever que sus principales similitudes son la no protección a los derechos humanos, la persecución al distinto y su extraña obsesión por tener la barba perfilada. ¿Esto debería generar miedo? Sí, porque no es lo único que promete hacer, sino también la pérdida de las conquistas sociales que se han logrado con el pasar de las generaciones y que ahora mismo pueden quedar en stand by.

Los derechos de las mujeres, la protección del medio ambiente y la naturaleza, los derechos laborales y sindicales, los derechos a las personas LGBTIQ+, han venido siendo conquistas de colectivos que por décadas se negaron a aceptar el abuso, la discriminación y la segregación como normativa social dada por las mismas instituciones. También da miedo el perfilamiento y persecución al que piensa diferente, la censura y al socavamiento de la libertad de prensa. Estas y varias luchas más son las que se ponen en riesgo a partir del 7 de agosto.

Pero también es bueno mostrar qué país deja el primer gobierno progresista de Colombia: inflación en 5%, desempleo en 8%, pobreza monetaria en 28%, pobreza extrema en 7%, pobreza multidimensional en 9%, informalidad en 55%, Gini en 0.531, dólar a $3.447. sin duda se pudo haber hecho más, pero la ‘’catástrofe castro-chavista’’ que profetizaba la oposición nunca llegó, y mucho menos el mantenerse en el poder.

Ahora bien, de igual manera es honesto mencionar que durante su mandato, la administración Petro tuvo errores de ejecución y graves escándalos de corrupción, que valga la pena decir, el gobierno intentaba minimizar sin mucho éxito. La corrupción de la UNGRD, el nombramiento de polémicas personas en el gabinete, el juicio de su hijo por corrupción y los varios ‘’deslices’’ del presidente en su vida personal, hicieron que la ciudadanía tomara posturas radicales no solo contra el ejecutivo, sino contra la izquierda en general. Además de eso, en términos de la campaña presidencial de Iván Cepeda, todo empezó mal: el exceso de triunfalismo antes de la primera vuelta no les hizo entender que los votos que pensaban seguros, ya no lo estaban, ahí está el ejemplo de Bogotá, que le dio al abogado casi 2 millones de votos, algo que seguramente no veían posible dentro de la campaña. También perdieron votos en otras regiones del país.

Una de las reclamaciones más constantes era el deterioro de la seguridad, Según el Ministerio de Defensa, entre enero y junio de 2025 hubo 6.642 homicidios, 3% más que en el mismo período de 2024, mientras que los secuestros también crecieron 12% en ese lapso, con 121 casos, frente a 108 en 2024. A esto se añade las percepciones de seguridad de la ciudadanía y la mala reputación de la política de ‘’Paz Total’’ del gobierno. La reclamación es legítima, nadie quiere verse envuelto en la inseguridad, pero eso tuvo un costo algo porque es justo ahí donde se cimienta la semilla de la extrema derecha. Las personas no quieren libertad, las personas quieren seguridad, es algo que diría el Gran Inquisidor en el poema que Ivan le relata a Aliosha en el texto de Dovstoyesky.

A pesar de todo eso, la izquierda logró casi 13 millones de votos a nivel nacional, hecho histórico en un país conservador, moralista y siempre de tendencia a la derecha. ¿Qué se viene? Por parte de la izquierda creo que la lectura no debe ser de derrota, sino de reflexión, perdió por menos de un punto porcentual, lo que les obliga volver a generar confianza para recuperar los votos perdidos y también, encontrar la manera de atraer los votos que desde el plebiscito se vienen dando en materia electoral, deben enamorar al centro del país. Para el gobierno del abogado, encontrará una oposición férrea, no solo en el congreso, sino también en las calles, pero eso no garantiza la estabilidad de las instituciones democráticas y la garantía de protección a los derechos humanos. Colombia se enfrentará a un megalomaníaco, egocéntrico, machista, autoritario y violentador de animales, sin embargo, una virtud que tiene parte del pueblo colombiano es que resiste, gracias a la paz y a pesar de la guerra, la desigualdad, la corrupción, los malos gobiernos, el narcotráfico, el paramilitarismo y las guerrillas.