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José Revueltas en el MAM

Juan Cristóbal Cruz Revueltas / Anna Kohte (29/08/2025)

El Museo de Arte Moderno ha tenido a bien presentar una muestra dedicada no a la obra de un artista o de una corriente artística, sino a una familia: los Revueltas. El caso tiene algo de insólito, así como lo es también el hecho de que, en una misma familia, originaria de un pequeño pueblo de Durango, hayan coincidido tan relevantes y variados talentos. También tiene algo de curioso y arriesgado escribir sobre la propia familia, como ocurre con los autores del presente texto, ambos descendientes de José Revueltas. Sin embargo, nos permitimos aprovechar la ocasión que nos brinda el MAM para insistir en ese episodio de la vida de nuestro abuelo y bisabuelo que nos parece particularmente relevante hoy en día y que creemos firmemente no debe ser de ninguna manera omitido ni olvidado.


Nos referimos a aquel 16 de noviembre de 1968, día en que personal de la Dirección General de Seguridad lo secuestró, lo retuvo durante tres días en paradero desconocido, incomunicado y sujeto a interrogatorios para luego mantenerlo en la prisión preventiva de Lecumberri durante casi dos años sin sentencia. Durante ese tiempo fue vejado junto a sus compañeros de infortunio, todo ello bajo una acusación a todas luces fantasiosa. El encarcelamiento de Revueltas significó para nosotros la destrucción de nuestro pequeño núcleo familiar, pero, más importante, puso en evidencia que en México se ignoraba de la manera más flagrante el habeas corpus y, por ende, el Estado de derecho.


Es cierto que la cárcel fue un destino recurrente para Revueltas desde su más temprana juventud, al grado de que llegó a conformar su visión del mundo. Sin embargo, es en El Apando donde se refleja mejor esa experiencia carcelaria luego de los sucesos de 1968. Lo relevante ahora es que la vida y la obra de Revueltas se sitúan en la larga lista de escritores y disidentes que han sido censurados, perseguidos, encarcelados o enviados al gulag durante los últimos cien años. En ella se incluyen Ósip Mandelshtam, Vasili Grossman, Aleksandr Solzhenitsyn, Heberto Padilla, Salman Rushdie, Boualem Sansal o Borís Akunin… entre muchos otros.


Si a finales del siglo pasado aún podíamos tener la ilusión de que la “voluntad de los grandes por dominar y reprimir” (según la expresión de Maquiavelo) era cosa del pasado, hoy en día la dictadura se ha vuelto de nuevo una amenaza contagiosa. Es claro que el siglo XXI promete un horizonte autoritario y, quizás, francamente totalitario. Al igual que durante el siglo pasado, de nuevo los individuos pueden ser humillados públicamente por los detentores del poder y encarcelados sin que medie procedimiento ni sentencia.


Por todo ello, más allá de la conservación monumental, y más allá del interés meramente estético, creemos que evocar la obra y el destino de nuestro familiar, José Revueltas, es, hoy más que nunca, necesario. Como quien eleva una plegaria con la esperanza de que los viejos crímenes sufridos no se repitan más.