La sombra del poder corruptor que envuelve a Médica Farma Arcar

Carlos H. Estrada (27/06/2025)
En el corazón del sistema de salud pública, una empresa habría escalado posiciones con una rapidez y eficacia que despiertan más sospechas que admiración. Médica Farma Arcar, S.A. de C.V., firma especializada en logística y comercialización de insumos para la salud, habría logrado tejer una red de influencias que, según indagaciones de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, le habrían permitido ganar contratos millonarios con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y con Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex). Hoy, nuevamente, intenta adjudicarse una jugosa licitación para distribuir medicamentos en todo el país, mientras los señalamientos que le atribuyen un poder corruptor envuelven su reputación.
Este 25 de junio, la empresa presentó su propuesta para la licitación pública nacional LA-12-NEF-012NEF001-N-40-2025, con el objetivo de obtener los contratos para los servicios de logística, almacenamiento, distribución y recolección de insumos médicos en once regiones del país. El movimiento ha encendido alertas dentro del sector, especialmente por los antecedentes que apuntan a una presunta red de complicidades entre Médica Farma Arcar y funcionarios públicos.
La compañía, propiedad de Agustín Padilla y Araceli Villaseñor, ha operado durante más de ocho años en el sector Salud. A lo largo de este tiempo, ha sido señalada por presuntamente construir una estructura de apoyo dentro del IMSS y Birmex, facilitada por funcionarios que le habrían proporcionado información privilegiada.
De acuerdo con información recabada por la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, algunos de los nombres que figuran como presuntos aliados de la empresa son Leoncio Reyes Hernández, gerente de Desarrollo de Infraestructura de Birmex, y los funcionarios de la Dirección de Logística de la paraestatal, Sergio Gilmar Del Valle Careaga y Adrián de la Rosa Valverde.
La red se remontaría al sexenio anterior, cuando la empresa contaba —según las indagaciones—, con el respaldo de Jorge de Anda García, excoordinador de Control de Abasto del IMSS, y Eduardo Thomas Ulloa, ex titular de la Unidad de Administración. Ambos considerados entonces operadores cercanos al actual director del IMSS, Zoé Robledo.
Uno de los nombres que más preocupa a los sabuesos anticorrupción de Raquel Buenrostro, es el de Horacio Salinas Alcocer, titular de la División de Apoyo Técnico y Consultivo del IMSS. Según las indagatorias, Salinas Alcocer habría sido un actor central en la consolidación de alianzas entre Médica Farma Arcar y funcionarios del instituto, lo que habría permitió a la empresa ganar poder en los procesos de licitación.
Los señalamientos contra Médica Farma Arcar registran un esquema de “entrega virtual de medicamentos”, mediante el cual la empresa, en complicidad con funcionarios del IMSS, habría facturado múltiples veces por los mismos lotes de medicinas sin entregarlos físicamente. Esta práctica habría permitido inflar cifras y simular cumplimiento de metas de abasto.
Birmex, como operador logístico del sector Salud, firmó contratos millonarios con Médica Farma Arcar sin garantizar el cumplimiento de los servicios. La Auditoría Superior de la Federación detectó en la Cuenta Pública 2023 que la empresa recibió al menos 174 millones de pesos de Birmex sin documentación que acreditara la entrega de los servicios contratados.
Ahora, en pleno relanzamiento de la estrategia nacional para garantizar el abasto de medicamentos, la intención de Médica Farma Arcar de adjudicarse una nueva licitación, resuena como un eco de viejas prácticas. La sombra de una entidad corruptora amenaza con volver a enturbiar un sistema de salud que aún no logra comprar y distribuir medicinas e insumos médicos con la eficacia que se requiere.
Para los funcionarios anticorrupción que le siguen la huella a las redes de complicidades del sector Salud, el reto es frenar la impunidad de grupos empresariales enquistados en el poder público y no permitir que una vez más la salud de millones quede a merced de intereses privados.
De ese tamaño es la nueva licitación de Birmex.

