La deuda externa de México crece peligrosamente

05/12/2024
En los últimos 13 años, la deuda externa de México ha tenido un crecimiento del 90.7%, pasando de 312 mil 338 millones de dólares en 2010 a 595 mil 918 millones en 2023, según datos del Banco Mundial. Este aumento, aunque en parte inevitable por factores como la pandemia y la crisis económica global, plantea riesgos para la estabilidad económica y social del país.
El sector público concentra el 50.5% de la deuda externa, alcanzando 301 mil 48 millones de dólares en 2023, con un incremento del 106% desde 2010. En tanto, la deuda privada creció un 123%, alcanzando 268 mil 756 millones de dólares. A pesar de que estos niveles todavía se consideran manejables en términos del PIB —actualmente en un 54.1%—, los retos a mediano plazo no deben subestimarse.
Para algunos especialistas México tiene margen para endeudarse, pero el problema radica en cómo gestionar los recursos para cubrir simultáneamente las prioridades sociales, el gasto productivo y el costo financiero de la deuda. Este último no es menor, pues los pagos de intereses presionan cada vez más los presupuestos nacionales, reduciendo los fondos disponibles para sectores críticos como salud, educación e infraestructura.
En el gobierno las decisiones presupuestarias han priorizado ciertos proyectos emblemáticos sobre reformas estructurales, como la fiscal, que permitirían generar ingresos sostenibles para enfrentar los compromisos financieros. Si bien se prevé una disminución del déficit fiscal del 5.9% al 3.9% del PIB para 2025, no queda claro si será suficiente para frenar la dependencia creciente de financiamiento externo.
El Senado aprobó recientemente un nuevo endeudamiento neto externo de hasta 15 mil 500 millones de dólares. Este monto, aunque necesario para cubrir las necesidades presupuestarias, aumenta la carga por pagos de deuda. En un contexto donde las tasas de interés globales se mantienen altas, el costo del servicio de la deuda podría erosionar aún más los recursos públicos.
La administración de Claudia Sheinbaum tendrá que configurar una estrategia más clara para diversificar los ingresos del Estado y estimular un crecimiento económico más robusto, lo que apunta a una reforma fiscal integral. Sin ella, México podría enfrentar un panorama donde la deuda no solo limite su desarrollo, sino también su capacidad de responder a crisis futuras.
El gobierno tendrá que adoptar una visión de largo plazo que equilibre el financiamiento externo con su política fiscal y un plan efectivo de crecimiento económico. Solo así se podrán mitigar los riesgos que el avance de la deuda externa representa para la estabilidad del país.

